Los residuos de envases

Los residuos de envases domésticos en España se gestionan mediante un modelo de Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP).

Responsabilidad Ampliada del Productor

La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) es una política ambiental que amplía o extiende la responsabilidad (administrativa, financiera o física) que un productor tiene sobre los productos que comercializa hasta la gestión de su residuo. El concepto fue introducido por Thomas Lindhqvist de Suecia en 1990 y, por lo general, se entiende como un estímulo a los productores para que tengan en cuenta las consideraciones ambientales durante las fases de diseño y fabricación del desarrollo del producto.

Los residuos de envases se clasifican según su destino en domésticos, comerciales e industriales y en conjunto representan aproximadamente un tercio del total de residuos municipales, según las fuentes oficiales de la Comisión Europea (Eurostat). Con el objetivo de prevenir o reducir su impacto sobre el medio ambiente, a principios de los años 90 algunos países desarrollaron normativas específicas para gestionar este flujo de residuos. Esta tendencia llevó al desarrollo de la Directiva 94/62/CE de envases y residuos de envases, que sirvió para imponer objetivos de reciclado de envases que aplicarían de forma homogénea en toda Europa, reduciendo así el impacto ambiental de los envases y evitando, a su vez, posibles obstáculos al libre comercio de productos envasados entre países europeos.

La Ley 11/97 de envases y residuos de envases incorporó la anterior directiva al ordenamiento jurídico español y, además de obligar al cumplimiento de objetivos de prevención, reciclado y valorización y a determinados trámites de información a las administraciones públicas, incorporó importantes novedades relacionadas con la responsabilidad de cumplimiento de dichas obligaciones, que diferencia en función del destino del envase:

Envases domésticos

aplica un principio de responsabilidad ampliada del productor (RAP), es decir, que los envasadores y comerciantes de productos envasados deben responsabilizarse financieramente del cumplimiento de los objetivos que marca la ley, bien a través de un Sistema Integrado de Gestión (SIG) o bien mediante un Sistema de Depósito, Devolución y Retorno (SDDR), obligando además al marcado visible en el propio envase acreditando la modalidad de gestión elegida.

Envases comerciales/industriales

aplica un principio de responsabilidad en el poseedor final del envase, es decir, que el comercio o industria donde se genere el residuo de envase debe responsabilizarse financieramente de su correcta gestión.

La normativa entonces vigente (Ley 7/1985 Reguladora de las Bases del Régimen Local) ya determinaba que la obligación de prestar el servicio público para la recogida y tratamiento de los residuos urbanos era de las entidades locales (municipios, mancomunidades, comarcas, áreas metropolitanas…).

La llegada de la ley de envases no cambia esta competencia, que sigue siendo de las entidades locales, pero la RAP para envases domésticos establece que el sobrecoste eficiente de hacer una recogida selectiva específica para el flujo de residuos de envases domésticos debe ser financiada por los envasadores y los comerciantes de estos productos envasados.

De este modo, la Responsabilidad Ampliada del Productor obliga a los productores a asumir la responsabilidad financiera y/o organizativa de la gestión del residuo de sus productos, incluidas las operaciones de recogida separada, clasificación y tratamiento. Esta obligación incluye también la responsabilidad de contribuir a prevenir los residuos y a que se puedan reutilizar y reciclar.

Hoy en día, la Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) originalmente definida para el flujo de residuos de envases, se ha extendido a muchos otros flujos de residuos (aparatos electrónicos, medicamentos, aceites usados, baterías…) y se ha convertido en el instrumento de política medioambiental para reducir la contaminación y la generación de los residuos cada vez más utilizado por gobiernos de todo el mundo.

Roles y Responsabilidades

La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) promueve modelos de colaboración público-privada en los que, con el objetivo de garantizar la financiación del servicio público de gestión de un determinado flujo de residuo, se toma como base un principio de responsabilidad compartida en el que cada agente debe asumir responsabilidades sobre aquellas cuestiones en las que tenga capacidad de actuación o influencia.

En el caso particular de los residuos de envases domésticos ligeros, esta colaboración público-privada deriva en el siguiente reparto de roles y responsabilidades entre los distintos agentes:

Entidad local

es el agente responsable de la gestión del servicio público de recogida selectiva de residuos de envases domésticos, el responsable operativo de la gestión. Esto implica que la decisión de cómo se realiza el servicio es una competencia de la entidad local, que puede cumplir con esa obligación prestando el servicio mediante empresas públicas o realizando pliegos o concursos públicos, en cuyo caso la prestación del servicio la terminará realizando la empresa (o empresas) especializada en la recogida y tratamiento de residuos que presente la mejor oferta.

Envasador

es el agente obligado a financiar el servicio público, es decir, el responsable financiero de la prestación del servicio público de recogida selectiva de residuos de envases domésticos. Esto significa que los envasadores deben realizar pagos periódicos a las entidades locales en cumplimiento de estas obligaciones. La Ley 22/11 de residuos y suelos contaminados establece que estas obligaciones pueden cumplirse de forma individual o de forma colectiva, contribuyendo económicamente de forma proporcional a las cantidades de producto que pongan en el mercado y atendiendo a los costes efectivos de su gestión

Sistema Colectivo de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP)

es el agente constituido por los envasadores para cumplir de forma colectiva con las obligaciones derivadas de la ley de envases y facilitar la relación entre los agentes implicados. Así, el SCRAP asume en nombre de los envasadores, entre otras, la responsabilidad de negociar con los distintos niveles de la administración pública las condiciones necesarias para la prestación de un servicio de recogida selectiva de residuos domésticos ligeros eficiente, la responsabilidad de realizar los pagos periódicos correspondientes a las entidades locales, las labores de control y seguimiento de los procesos, etc. La Ley 22/11 de residuos y suelos contaminados regula, además, que los SCRAP pueden constituirse como una asociación de las previstas en la Ley 1/2002 reguladora del Derecho de Asociación, u otra entidad sin ánimo de lucro.

Ciudadanos

es el agente que hace posible la recogida selectiva de residuos de envases, mediante la separación de residuos en su hogar o fuera de su hogar, y su correcta aportación a los medios puestos a su disposición tanto en la vía pública como en instalaciones privadas. Sólo algunas entidades locales españolas disponen de ordenanzas que obliguen al ciudadano a participar en los circuitos municipales de reciclado de envases, por lo que la recogida selectiva en España ha venido funcionando gracias al esfuerzo voluntario de millones de personas que ven en este hábito una contribución a la mejora del medio ambiente.

Sistemas Colectivos

La Responsabilidad Ampliada del Productor (RAP) se aplica cada vez a más flujos de residuos por gobiernos de todo el mundo.

Todas las regulaciones de Responsabilidad Ampliada del Productor, tanto a nivel nacional como internacional, coinciden en permitir que los productores cumplan sus obligaciones de forma individual o de forma colectiva. Los Sistemas Colectivos de Responsabilidad Ampliada del Productor (SCRAP) son la solución mediante la cual los productores se unen para dar cumplimiento a sus obligaciones en materia RAP de forma colectiva o agrupada.

Los SCRAP son las entidades responsables de establecer el conjunto de procesos necesarios para la creación y mantenimiento una red de relaciones operativas y económicas entre agentes públicos y privados, sobre la que se articula un modelo de gestión de residuos.

Sistemas Colectivos en España

Sistemas Colectivos en Europa*

* Ejemplos de SCRAPs de envases miembros de la asociación ProEurope.

Asociaciones europeas de SCRAPs

Ejemplos de SCRAPs en el mundo

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